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El Internado Indígena San José de Uribia reconoce y agradece una trayectoria de servicio, compromiso y dedicación a nuestra comunidad educativa.

Hay momentos en la vida institucional que nos invitan a detenernos, mirar el camino recorrido y expresar con gratitud el reconocimiento a quienes han entregado parte de su vida al servicio de los demás.

El pasado 29 de septiembre, desde el Internado Indígena San José de Uribia, le dedicar unas palabras de reconocimiento a nuestra querida Seño Nora, quien culmina una importante etapa de su vida laboral después de años de dedicación, responsabilidad y compromiso con nuestra comunidad educativa.

Una trayectoria que deja huella

Durante su tiempo como coordinadora, la Seño Nora asumió mucho más que las responsabilidades propias de un cargo. Su labor significó acompañar procesos, orientar, escuchar, mediar, tomar decisiones y afrontar con compromiso diferentes situaciones de la vida institucional.

Ser coordinadora implica estar cerca de las personas, atender sus necesidades, acompañar los procesos y contribuir, desde la propia experiencia y capacidades, a la construcción de una comunidad educativa.

Por ello, hoy reconocemos y valoramos todo lo que la Seño Nora aportó a nuestra institución, así como las experiencias, enseñanzas y momentos compartidos que hacen parte de nuestra memoria institucional.

Gracias por lo sembrado

Toda trayectoria de servicio deja semillas.

Algunas se convierten en aprendizajes; otras, en recuerdos; otras permanecen en las personas que tuvieron la oportunidad de compartir el camino.

Por eso, aunque hoy termina una etapa laboral, no termina la historia de todo lo sembrado.

Quedan las enseñanzas, las experiencias, las palabras de orientación, los momentos de dificultad superados y también las alegrías que hicieron parte de estos años.

Queda, sobre todo, la huella de una persona que hizo parte de la historia del Internado Indígena San José y de quienes compartieron con ella esta misión educativa.